Desde abril, una alianza entre Garces Fruit, el DAEM de Mostazal y Fundación María José Reyes permite acompañar a 58 estudiantes de segundo básico con rezago lector. A pocos meses de la llegada de Rescate Lector a la comuna, los primeros avances comienzan a hacerse visibles también para profesores y equipos directivos.
En abril de este año, Rescate Lector llegó por primera vez a Mostazal con un desafío concreto: apoyar a 58 estudiantes de segundo básico que habían comenzado el año con rezago lector. Para acompañarlos, la Fundación María José Reyes incorporó a Akane Rivera, una psicopedagoga recién titulada que asumió como tutora del programa en las cuatro escuelas municipales participantes.
A pocos meses de ese inicio, los avances ya comienzan a verse. Algunos niños que llegaron reconociendo apenas las vocales hoy pueden leer de manera silábica; otros han avanzado hacia una lectura más fluida y una mejor comprensión.
Y no es la única que lo ha notado.
Hace algunas semanas, la directora de una de las escuelas se acercó especialmente a felicitarla. Tras aplicar una evaluación a segundo básico, habían podido ver con claridad cuánto habían avanzado durante el año los estudiantes que participaban en Rescate Lector.
“Yo misma me doy cuenta, y que otras personas lo reconozcan es mejor todavía”, cuenta Akane. Profesores también se han acercado a comentarle los cambios que observan y algunos incluso le transmiten lo que escuchan opiniones positivas de los apoderados sobre “la tía de lectura” y el trabajo que sus hijos realizan con ella.
Akane tiene 25 años, acaba de titularse de psicopedagoga y este es su primer trabajo profesional. Desde abril recorre la Escuela San Francisco de Asís, la Escuela El Rincón, la Escuela Andrés Bello y la Escuela Gabriela Mistral.
En cada tutoría trabaja durante 45 minutos con grupos de máximo cuatro estudiantes. Ahí ha aprendido que “rezago lector” puede significar cosas muy distintas. Hay niños que necesitan partir por las vocales, mientras otros deben trabajar fluidez, comprensión o atención. El grupo reducido le permite descubrir dónde está la dificultad de cada uno y detenerse justamente ahí.
Esa cercanía también le ha permitido conocerlos de otra manera. Algunos profesores le han comentado que estudiantes que tienen dificultades para concentrarse dentro de la sala logran enfocarse mucho más durante las tutorías. Akane también ha visto avances en su atención y comportamiento, cambios que terminan siendo importantes para poder progresar en la lectura.
La llegada de Rescate Lector a Mostazal fue posible gracias a una alianza entre Garces Fruit, el DAEM de Mostazal y Fundación María José Reyes.
Todavía queda parte del año escolar y nuevas evaluaciones permitirán conocer cuánto han progresado. Pero Akane ya ha podido ver los primeros cambios: niños que llegaron reconociendo apenas las vocales y hoy comienzan a leer; profesores que observan avances dentro de la sala; y equipos directivos que se acercan a reconocerlos.
Son los primeros resultados de una alianza que busca algo mucho más grande que mejorar la lectura: entregar apoyo a tiempo, para que una dificultad en los primeros años no termine limitando las oportunidades de un niño en el futuro.