Rescate Lector

Asistencia y lectura: una alianza clave para reducir el rezago

  • Columna de opinión publicada por El Rancaguino.

Todas las escuelas del país enfrentan un desafío silencioso pero urgente: muchos niños y niñas de 2º y 3º básico no han logrado consolidar sus habilidades lectoras. Esta realidad, que responde a factores sociales, pedagógicos y familiares, impacta directamente en su desarrollo académico y en sus trayectorias escolares futuras.

Desde hace más de diez años, la Fundación María José Reyes ha trabajado para reducir estas brechas en la región de O’Higgins, especialmente en contextos rurales y de alta vulnerabilidad. Una de sus principales iniciativas es el Programa Rescate Lector, que ofrece tutorías personalizadas a estudiantes con rezago lector en establecimientos que se adscriben voluntariamente. Se trata de una intervención gratuita, que actúa como un refuerzo complementario al trabajo que realizan las escuelas.

Según el currículum nacional, al finalizar 2º básico los estudiantes deberían ser capaces de comprender textos aplicando estrategias como visualizar, vincular con sus conocimientos previos y formular preguntas. Sin embargo, según un reciente diagnóstico de la Fundación Crecer con Todos, casi la mitad de los estudiantes de 4º básico no entiende lo que lee. La brecha es evidente, y las consecuencias, profundas.

A fines de junio, el Programa Rescate Lector aplicó su primera evaluación anual de seguimiento a 396 estudiantes, equivalente al 72 % de los 545 niños y niñas que participan en la iniciativa. De ellos, 116 lograron egresar del programa, al alcanzar un nivel adecuado de lectura —tanto en fluidez como en comprensión—. En total, el 62 % de los estudiantes evaluados mostró mejoras significativas.

Sin embargo, más de 100 niños y niñas no asistieron a la evaluación. Esta inasistencia no fue un hecho aislado: ha sido una constante a lo largo del año, afectando tanto la participación en las tutorías como los resultados del programa.

Reducir el rezago lector requiere esfuerzos coordinados. Las políticas públicas, los equipos escolares y las familias deben trabajar en conjunto. Leer en casa, conversar sobre libros y, por sobre todo, asegurar la asistencia a clases son acciones que marcan la diferencia. Porque estar en la sala es el primer paso para aprender.

Claudia Maureira
Directora Programa Rescate Lector
Fundación María José Reyes