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Historias de voluntariado: «Un cable a tierra»

María José Lagos, colaboradora de AFP Capital, es una de las 35 personas que este año se sumaron a Lectores que Transforman, el voluntariado impulsado por Fundación SURA junto a Fundación María José Reyes.

Las semanas de María José Lagos suelen estar llenas de reuniones, proyectos y decisiones estratégicas. Como parte del equipo de Clientes de AFP Capital, lidera iniciativas que forman parte de la transformación de la compañía. El trabajo nunca falta.

Pero una vez a la semana deja de lado planificaciones, reuniones y datos para conectarse con otro desafío: acompañar a una niña que está fortaleciendo su lectura.

Desde el año pasado, Fundación SURA es uno de los aliados de Fundación María José Reyes en el desarrollo del programa Rescate Lector. Como parte de esa alianza nació Lectores que Transforman, un voluntariado que invita a colaboradores de AFP Capital, Seguros SURA y SURA Investments a acompañar, una vez por semana y de manera virtual, a estudiantes que ya superaron su rezago lector para seguir fortaleciendo sus aprendizajes y descubrir, desde la experiencia, el impacto que su compromiso hace posible.

María José decidió ser parte de ese grupo de voluntarios.

Al otro lado de la pantalla la espera Sofía Ignacia, una estudiante que ya egresó de Rescate Lector y que hoy continúa fortaleciendo sus habilidades lectoras junto a María José.

«El día a día muchas veces se vuelve cuesta arriba. Este espacio es un cable a tierra. Te recuerda que no todo es tan grave, no todo es tan urgente», cuenta María José.

Su motivación para participar nació desde una experiencia muy cercana. Tiene una hija de la misma edad que la estudiante y, al verla crecer rodeada de libros, sintió que podía ayudar a que otra niña descubriera ese mismo camino. La historia quiso sumar una coincidencia inesperada: ambas se llaman Sofía Ignacia.

«Pensé que sería muy bonito poder trasladar ese aprendizaje y darle a otra persona las mismas herramientas y oportunidades.»

Desde el primer encuentro comenzaron a construir confianza. Conversaron con su mamá, conocieron sus intereses y descubrieron que los animales eran una de sus grandes pasiones. A partir de ahí, las lecturas empezaron a tener mucho más sentido para ella.

«El desafío no era hacerla leer por leer, sino encontrar historias que realmente la motivaran.»

Durante cada sesión leen juntas, conversan sobre los personajes y reconstruyen la historia con preguntas sencillas que fortalecen la comprensión lectora.

Pero las tutorías pronto sumaron a una tercera participante: la hija de María José.

«Quiso ser parte desde el primer momento. En una de las sesiones leímos las tres: un poco Sofía, un poco yo y un poco mi hija. Eso ayudó mucho a generar confianza entre ellas.»

Para María José, el impacto va mucho más allá de aprender a leer con mayor fluidez.

«Estoy convencida de que la lectura es una herramienta tremendamente poderosa. Permite que el día de mañana una persona tenga opinión, pensamiento crítico y más oportunidades. Son cambios que pueden acompañarla toda la vida.»

Esa convicción también se comparte entre quienes participan en el voluntariado. Muchos comenzaron esta experiencia junto a compañeros de trabajo y hoy intercambian historias, recomendaciones de libros y aprendizajes después de cada sesión.

«Todos hemos tenido desafíos distintos, pero hay algo que se repite: ha sido una experiencia muy bonita.»

Detrás de cada sesión hay mucho más que un ejercicio de lectura. Hay tiempo compartido, confianza y la convicción de que una hora a la semana puede abrir nuevas oportunidades para un niño o una niña. La historia de María José refleja cómo una alianza entre Fundación SURA y Fundación María José Reyes puede ir mucho más allá del aporte económico, movilizando a personas que deciden involucrarse, acompañar y ser parte del aprendizaje de otros.